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La Biología y el Psicoanálisis (Parte V)

Resultado de la terapia y los cambios estructurales en el cerebro

Trabajos recientes en animales de experimentación indican que la memoria a largo plazo conduce a cambios en la expresión génica y los subsiguientes cambios anatómicos en el cerebro. La representación de las partes del cuerpo en las áreas sensoriales y motoras de la corteza cerebral depende de su uso y, por tanto, de la experiencia particular del individuo. El estudio por imagen de los cerebros de músicos  revela que estos eran diferentes a los de los individuos que no tocan ningún instrumento musical, en concreto la representación cortical de los dedos de la mano izquierda en músicos que tocan instrumentos de cuerda es mucho mayor que en los individuos no músicos.  Estos cambios estructurales son más fáciles de lograr en los primeros años de vida. Por lo tanto, Johann Sebastian Bach fue Bach no simplemente por su dotación genética, sino probablemente, también, porque comenzó a practicar sus  habilidades musicales en un momento en que su cerebro era más sensible a ser modificado por la experiencia. Taub y sus colegas encontraron que los músicos que aprendieron a tocar sus instrumentos a la edad de 12 años tenían una mayor representación de los dedos de la mano que usaban mayormente para tocar su instrumento musical, que los que comenzaron más tarde en la vida.
¿Funciona la psicoterapia de esta manera? Si es así, ¿dónde ocurren estos cambios inducidos por la psicoterapia? ¿Los cambios estructurales inducidos terapéuticamente se producen en los mismos sitios alterados por el trastorno mental en sí, o los cambios inducidos terapéuticamente son compensatorios y se producen en otros sitios relacionados?
Los cambios a largo plazo en las funciones mentales implican alteración en la expresión génica. Así, en el estudio de los cambios específicos que subyacen en los estados mentales persistentes, tanto en el normal como en el perturbado, también debemos buscar la alteración en la expresión de los genes. ¿Cómo se altera la expresión genética que conduce a la alteración de larga duración de un proceso mental? El estudio en animales de alteraciones en la expresión genética asociada al aprendizaje indica que tales alteraciones son seguidas por cambios en el patrón de las conexiones entre células nerviosas, en algunos casos crecimiento y retracción de las conexiones sinápticas.
Es fascinante pensar que la medida en que el psicoanálisis tiene éxito en lograr cambios permanentes en las actitudes,
hábitos y conductas conscientes e inconscientes, lo hace mediante la producción de alteraciones en la expresión génica que producen cambios estructurales en el cerebro. Es probable que cuando las técnicas de estudio por imágenes del cerebro mejoren, estas podrán ser útiles no sólo para el diagnóstico de diversas enfermedades neuróticas, sino también para supervisar los avances de la psicoterapia


Psicofarmacología y Psicoanálisis

En 1962, Mortimer Ostow señaló la utilidad del uso de drogas en el curso del psicoanálisis, argumentando que además de su valor terapéutico, la intervención farmacológica puede servir como una herramienta biológica para la  investigación de los aspectos de la función afectiva.
Ostow observó que uno de los principales efectos de los psicofármacos es sobre el afecto, lo que le llevó a argumentar que el afecto a menudo es el factor determinante más importante de la conducta y de la enfermedad de ideación o interpretación consciente. Esta idea refuerza la de Sanders, Stern, y Boston Process of Change Study Group  sobre la importancia  del afecto inconsciente sobre el conocimiento consciente y subraya la importancia de los cambios en el conocimiento inconsciente procedimental como índices del progreso terapéutico. Tanto los argumentos de Ostow como los del grupo de Boston dejan claro que los cambios en las representaciones internas inconscientes del paciente pueden ser beneficiosas para el progreso, incluso sin llegar a la conciencia. Tal vez, en estos casos, el inconsciente es más importante incluso de lo que  pensaba el propio Freud. Por lo tanto, el tema que se desprende del estudio de Ostow sobre las acciones de los psicofármacos en el psicoanálisis se hace eco de las ideas de Sanders y Stern, que hacen hincapié en que los avances en la psicoterapia tienen un importante componente del inconsciente procedimental  y que gran parte de lo que sucede en la terapia no necesita estar directamente relacionado con el conocimiento.
Durante las últimas décadas, el psicoanálisis ha abandonado en gran medida las metas poco realistas de la década de 1950, cuando se intentó tratar el autismo, la esquizofrenia y el trastorno bipolar grave, enfermedades para las que tenían poco a ofrecer en aquel tiempo. Hoy en día, el psicoanálisis se piensa que tiene más éxito para las personas con trastorno del carácter no psicótico, personas que tienen un déficit importante en la efectividad en el trabajo o en el mantenimiento de relaciones satisfactorias y que desean adquirir mejores formas de gestionar sus vidas. Pero el psicoanálisis y psicoterapia de orientación psicoanalítica puede, en las mejores manos, ser más eficaz que antes en los trastornos del comportamiento psicótico como complemento de la farmacoterapia. Hay que recordar la experiencia de Kay Jamison, profesora de psiquiatría del Johns Hopkins University,  con su propia enfermedad maníaco-depresiva y el tratamiento combinado de litio y psicoterapia:

“En este momento de mi existencia, no puedo imaginar tener una vida
normal sin el tratamiento con litio y los beneficios de la psicoterapia.
El litio impide mis seductoras pero desastrosas fáses maníacas,
disminuye mis depresiones, borra las cadenas de mi desordenado
pensamiento, retarda mis caídas, me suaviza, me previene de arruinar
mi carrera y mis relaciones,  me mantiene fuera del hospital, vivo y hace
que sea posible la psicoterapia. Sin embargo, la psicoterapia, inefable,
cura, da sentido a la confusión, dirige los pensamientos y sentimientos
aterradores, devuelve algo de control y esperanza y da la posibilidad de
aprender de todo ello. Las píldoras no pueden facilitar la vuelta a la realidad,
sino que sólo traen el control. La psicoterapia es un santuario, es un campo
de batalla;es un lugar en el que he sido psicótica, neurótica, eufórica,confusa
y desesperada de no creer más allá. Pero, siempre, es donde he creído o he
aprendido a creer que yo algún día podría ser capaz de lidiar con todo esto.
Ninguna píldora me puede ayudar  a lidiar con el problema de no querer tomar
 pastillas, del mismo modo, la psicoterapia no puede evitar mis manías y
depresiones. Necesito de las dos."

Referencias:
Biology and the Future of Psychoanalysis: A New Intellectual Framework for Psychiatry Revisited. Eric R. Kandel. Am J Psychiatry 1999; 156:505–524
Squire LS, Kandel ER: Memory: From Molecules to Memory: Scientific American Library. New York, Freeman Press, 1999
Ebert T, Panter C, Wienbruch C, Hoke M, Rockstrom B, Taub E: Increased use of the left hand in string players associated with increased cortical representation of the fingers. Science 1995; 220:21–23
Ostow M: The psychoanalytic contribution to the study of brain function, I: frontal lobes. Psychoanal Q 1954; 23:317–
338
Ostow M: The psychoanalytic contribution to the study of brain function, II: the temporal lobes; III: synthesis. Psychoanal
Q 1954; 24:383–423
Ostow M: Drugs in Psychoanalysis and Psychotherapy. New York, Basic Books, 1962
Jamison K: An Unquiet Mind. New York, Vintage Books, 1996

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